jueves, 3 de septiembre de 2015

Reflexiones desde un ático sin ascensor

73 escalones dan para mucho. Es mucho el tiempo que me paso subiendo y bajando las escaleras. Da para pensar, para reflexionar, programar, ensayar conversaciones...seguramente de esas que nunca se llevan a cabo. Cualquier cosa puede pasar en las escaleras. Cruzarte con un vecino que nunca para de hablar, que te ataque un perro, que se te rompa la bolsa de la compra...incluso caerte alguna vez. Y duele... Pero sobretodo, cansa mucho.